Cuando se da a los niños pequeños una variedad equilibrada de alimentos saludables, con cantidades moderadas de grasa, azúcar y sal, ellos incorporan buenos hábitos relativos a la nutrición que pueden ayudar a disminuir el riesgo de sufrir sobrepeso, enfermedades cardíacas e incluso diabetes. El equilibrio correcto de calorías, proteínas, grasas, carbohidratos, vitaminas y minerales brinda energía y la diversidad de nutrientes que necesitan los niños en crecimiento. Así los niños menores de dos años necesitan calorías y grasas para sustentar el crecimiento rápido; los niños mayores de dos años pueden tomar leche semidesnatada; y para la edad de cinco años, los niños no deberían recibir más del treinta por ciento de su ración diaria de calorías de grasa.
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